martes, 30 de abril de 2013

¿QUÉ PASA EN MALI?


El pueblo de Malí atraviesa uno de los momentos más difíciles desde su independencia en 1960. La confluencia de tres problemas fuertemente interrelacionados no sólo han puesto en jaque a uno de los países más estables de la región, sino que suponen también un aviso para otros países del Sahel africano.

El pasado viernes 11 de enero, Francia intervino militarmente en el conflicto  en Mali. Desde entonces ese país, se ha convertido en tema de actualidad, presente en televisiones, periódicos, webs, entre otros. Y es que, a veces, ante tanta información, se hace necesario tomar un tiempo para ver las cosas con más calma, mirar más allá de la lectura que hacen los principales medios de información y acudir a la raíz del asunto. La guerra de Mali avanza rápido pero estas líneas, espero puedan servir para comprender mejor lo que está pasando en ese país y los intereses que en torno a él se mueven.
Mali es un estado de África Occidental, tiene una extensión territorial de 1.240.000 kilómetros cuadrados con una población de 12 millones de personas, de los cuales el 90% de la misma profesa la fe musulmana, siendo la mayor parte de estos suníes, aunque también existen núcleos cristianos y animistas. Su capital es Bamako, situada al sur del país. En el siglo XIX, fue colonizado por Francia, pasando a formar parte del Sudán Francés y más tarde del África Occidental francesa hasta 1959 cuando el país alcanzó la independencia. El país, está dividido en dos regiones geográficas diferencias: el sur, donde vive la mayor parte de la población, cercano a los ríos Níger y Senegal, y el norte, que forma parte de la zona sur del desierto del Sahara y del Sahel. A pesar de su riqueza en recursos naturales (oro, petróleo y uranio) Mali está considerado uno de los países más pobres del mundo donde la mitad de la población vive por debajo del umbral de pobreza y casi un 60% no tiene acceso a agua potable.
¿Qué está pasando allí?: Desde su independencia Mali ha pasado por diferentes etapas de inestabilidad política salpicadas por golpes de estado, gobiernos de transición y etapas de reformas. En los últimos años las tensiones territoriales con las tribus Tuareg del norte fueron en aumento y tras la rebelión tuareg de 2012 las fuerzas armadas protagonizaron un violento golpe de estado contra el presidente Amadou Toumani Touré. Sin embargo Touré mantuvo la presidencia apoyado por militares leales y la guardia presidencial. Aprovechando el vacío de poder, los tuareg se hicieron con el control de las principales ciudades del norte del país y declararon la independencia del Azawad en abril de 2012. Más tarde, el Movimiento para la Liberación del Azawad (MNLA), acordó con el grupo islamista Ansar Dine la creación de un estado islámico en el norte de Mali. Pronto surgieron divergencias entre el MNLA y Ansar Dine que desembocaron en un enfrentamiento directo entre ambos grupos. Finalmente Ansar Dine, con la ayuda del Movimiento para la Unicidad y la Yihad en África Occidental, arrebató a los tuareg el control de las ciudades del norte de Mali en agosto de 2012.
La situación fue empeorando durante los meses siguientes. A principios de este mes de enero, los grupos yihadistas atravesaron la línea imaginaria que separa la zona norte del sur del país quedándose a sólo 400 kilómetros de Bamako. Ante el avance de las tropas islamistas, el presidente interino de Mali, Dioncounda Traoré, pidió la intervención de Francia en el conflicto, empujando a François Hollande a tomar la decisión de intervenir militarmente en el país africano, operación lanzada el viernes 11 de enero.
¿Quiénes son los rebeldes?: Como se ha descrito más arriba, los grupos rebeldes no son homogéneos y están compuestos principalmente por organizaciones tuaregs e islamistas. Muchos de estos combatientes participaron en la Guerra de Libia junto a las tropas de Gaddafi frente a los rebeldes libios apoyados por Francia y occidente. Tras regresar del conflicto libio, iniciaron la rebelión en el norte de Mali y lograron expulsar al débil ejército maliense gracias al equipamiento militar y a la gran cantidad de armamento pesado que poseían, procedente del ex-ejército libio. 
En total son cuatro las organizaciones presentes en el norte de Mali: Por un lado se encuentra el Movimiento Nacional para la Liberación del Azawad. Se trata de una organización político-militar que aglutina a los rebeldes tuareg que protagonizaron la rebelión de 2012 y que reivindica la independencia de la zona norte de Mali. En el pasado otros grupos anteriores protagonizaron varias revueltas en 1990 y entre 2006 y 2009.
El segundo gran grupo es Ansar Dine, de origen mayoritariamente tuareg, comenzó su actividad en marzo de 2012 y es el principal grupo fundamentalista islámico presente en el norte de Mali. La principal diferencia con el MNLA es que Ansar Dine busca por encima de todo establecer un estado teocrático regido por la sharia en todo el territorio de Mali.
Dentro del “bando islamista” se encuentra Al-qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) era conocida hasta 2007 como Grupo Salafista para la Predicación y el Combate hasta que, a partir de 2008, estrecha lazos con Al-qaeda. De origen argelino, extiende su influencia por el Sahel y está presente en prácticamente todos los países de la zona (Mauritania, Mali, Niger, Argelia, etc.).
Por último, el Movimiento para la Unicidad y la Yihad en África del Oeste. Este grupo nace tras una escisión de AQMI a mediados de 2011 con el objetivo de llevar la yihad del Magreb a África del Oeste, aunque sus acciones se han limitado a Argelia y Mali. Durante la rebelión de 2012 lograron hacerse con el control de la ciudad de Gao.
¿Por qué interviene Francia?: Oficialmente la intervención francesa responde a la petición de ayuda del gobierno interino maliense tras la ofensiva yihadista hacia el sur de Mali que amenazaba con llegar a la capital y derrocar al gobierno. Tras esto, François Hollande dio luz verde a la operación "Serval" iniciando los bombardeos en el norte de Mali. La intervención francesa comenzó el 11 de enero con tres objetivos claros: detener el avance de las tropas yihadistas hacia el sur, proteger Bamako y ayudar al gobierno de Mali a conservar su integridad territorial. Además, Francia alega actuar bajo el paraguas de la ONU gracias a una resolución aprobada por el Consejo de Seguridad el pasado mes de octubre. Pero voces contrarias a la intervención, como la del copresidente del Partido de Izquierda y ex candidato presidencial francés, Jean-Luc Mélenchon, donde dicha resolución pedía una intervención militar en el norte de Mali e instaba a un despliegue de tropas africanas que ya se está llevando a cabo: un pequeño contingente de soldados de la CEDEAO (Comunidad Económica de Estados del África Occidental) principalmente tropas de Nigeria, Senegal, Níger y Togo ya se encuentra en territorio maliense. Y el secretario nacional del Partido Comunista Francés, Pierre Laurent, quien asegura que con la guerra no se solucionará nada, cuestiona asimismo la actuación de su país y lamenta que la decisión de intervenir en Mali se tomase sin autorización, ni debate en el Parlamento. 
No se puede olvidar tampoco que, Francia tiene un amplio historial injerencista en sus antiguos dominios coloniales en momentos de revueltas, golpes de Estado e inestabilidad política. Tales fueron los casos de Gabón, la República Centroafricana, Costa de Marfil y la República del Congo. De hecho, el país europeo "nunca ha dejado la región del todo", apunta el analista británico Tim Whewell. En tanto, Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte dieron el visto bueno a la iniciativa del presidente Hollande y le ofrecieron apoyo logístico (drones e inteligencia) para sus maniobras, aunque todavía no se han decidido a enviar soldados. Y la Unión Europea ya anunció su envío de tropas para mediados de febrero. 
Aunque en principio, la voluntad francesa es retirarse tras cumplir con los objetivos de la operación Serval y dejar la situación en manos del ejército de Mali y las tropas de la CEDEAO. ¿Cómo y cuándo? Nadie lo sabe. Al día de hoy Francia cuenta con 2.000 soldados desplegados en el país, que aumentarán en los próximos días hasta los 4.000 según ha reconocido el ministro francés de defensa.
¿Qué se esconde tras la intervención?: A nadie se le escapa que la intervención francesa en Mali tiene una marcada repercusión en los intereses económicos de las empresas francesas en las antiguas colonias, no obstante, en el norte de Mali se hallan los principales yacimientos de petróleo y las mayores minas de oro y uranio, todas explotadas por empresas francesas. Además Francia busca apuntalar su influencia en la zona, en retroceso progresivo desde hace unos años en favor de EE.UU y China. Otro dato a tener en cuenta, y que muestra la importancia estratégica y comercial que tiene esta región para Francia, obtiene el 40% de sus importaciones de uranio de las minas de Niger para alimentar a sus casi sesenta reactores nucleares con los que el hexágono produce casi el 70% de su electricidad. Así, podemos hacernos una idea de lo que implicaría la derrota del gobierno interino de Mali: crearía un foco de “inestabilidad” en una zona vital para la economía francesa generando una seria amenaza sobre el control francés de los importantes recursos de la zona y, además, supondría la pérdida de la influencia que Francia tiene hoy en Mali.
¿Y ahora qué pasará?: Francia baraja dos opciones para hacer frente a la actual situación en Mali que son sorprendentemente parecidas a las estudiadas por EE.UU. para Afganistán. 
La primera: llevar a cabo una acción rápida y contundente, dejar la iniciativa a las tropas africanas y volver a casa, quizás, dejando un pequeño contingente desplegado en el país para labores de apoyo. 
La segunda, más ambiciosa: llevar la lucha contra los grupos islamistas hasta el final, expulsarlos y hacerse con el control del norte de Mali para luego ayudar a la reconstrucción del país política y económicamente. Ésta última fue la elegida por la administración Bush para Afganistán, pero ¿cuál elegirá Hollande?
Lo cierto es que la guerra en Mali va evolucionando y ya ha salpicado a un país vecino: Argelia. Un grupo yihadista argelino tomó la planta de gas de In Amenas en el este del país en represalia por la intervención francesa en Mali. Tras cuatro días de secuestro, el ejército argelino asaltó el complejo provocando una masacre entre yihadistas y rehenes. 
Todo apunta a que tarde o temprano el conflicto va a internacionalizarse. Los grupos islamistas tienen un amplio conocimiento de la zona y no sería nada extraño que se refugiasen en los países vecinos de Mali si la presión de los bombardeos franceses se mantiene. Entonces saltará otra pregunta ¿qué hará Francia? ¿Llevará sus bombardeos a más países? ¿Se verá EEUU forzado a intervenir?
Una de las claves para entender el conflicto maliense es el tratamiento que hacen los mass media acerca de los supuestos yihadistas, los cuales y ha quedado demostrado en los recientes conflictos de Libia o Siria son armados y financiados por occidente (EE.UU, Francia y Reino Unido principalmente) para derrocar gobiernos y colocar en el poder a su respectivos “hombres de paja” para así controlar los vastos y ricos recursos naturales que todos estos países poseen, expoliar a sus gentes y controlar zonas geoestratégicamente claves en oriente medio y en norte de África.
Aun cuando fue el propio Gobierno maliense el que solicitó la presencia de su ex potencia colonial en el conflicto, analistas políticos no descartan la posibilidad de que Francia aproveche la llamada "guerra contra el terrorismo" para hacerse de un nuevo pedazo de pastel muy rico en hidrocarburos y recursos minerales como el oro y el controvertido uranio. ¿Será este el motivo oculto del presidente François Hollande o su imprevista misión no es más que un mecanismo para desviar la atención mediática de su pérdida de popularidad y sus incumplidas promesas electorales, en medio de la crisis europea?  
Estamos en una guerra no solo estratégica/militar por los recursos sino también de información (El 99% de la información que nos llega está intoxicada ya que en la mayoría de los casos nos llega de agencias como France-Presse (AFP), CNN, o BBC. El perfil bajo francés, pues, se extiende a todos los aspectos de la intervención militar que no se televisa, pero tampoco se utiliza políticamente por el gobierno del presidente Hollande, ni se convierte en un estandarte motivador de alguna clase de movilización nacional y ni siquiera pide asistencia. En esa estrategia, que presenta considerables ventajas, puede insertarse también la así llamada soledad francesa en la operación que, en realidad, obedece a la decisión gala de minimizar lo que sucede hasta casi esconderlo.
Hay, además, una aproximación técnico-política al asunto que exige secreto: si la UE no se involucra militarmente y todo se limita a un asunto francés y africano, no sería posible recibir de modo abierto la asistencia militar eventualmente necesaria, si el conflicto tiende a prolongarse. En Washington lo saben bien y el gobierno Obama se debate entre ayudar a un socio (de la OTAN por más señas) enfrentado a Al Qaida y la fuerte corriente hostil a las aventuras exteriores que se ha impuesto allí tras Iraq y Afganistán. 
Conchetta Dellavernia, escritora y analista independiente, asegura que Francia antigua potencia colonial en Mali, ha caído en una trampa, en su intención de querer desviar la atención de sus problemas internos. Dellavernia argumenta que la crisis económica que afronta Europa y EE.UU. es el principal motivo para “trasladar los problemas a Mali y ocultar con una nueva guerra, como lo hace EE.UU", no solo los problemas económicos, sino también el estado de malestar que existe en Francia.
Francia quiere evitar a toda costa la afganistización del conflicto, pero la guerra en Mali tiene todos los ingredientes para alargarse en el tiempo.